Nueva York y Andy WarholEl lado pop de una de las ciudades más cosmopolitas del planeta11-sep-2009 Tayde Bautista Lozano
Incluso tras el miedo que infundió viajar a Nueva York el derribo de las torres gemelas, esta ciudad se mantiene en la cima del mundo artístico.
Una espesa neblina cubre a Manhattan. Si se mira desde lo alto de un avión se vislumbra una mancha oscura, y conforme se acerca se descubre que aquella mancha es el monumental Empire State (el edificio más famoso que Andy Warhol tomó como modelo para su película Empire; uno de los rascacielos más impresionantes que hablan de lo electrizante de esta urbe). Nueva York es un lugar de luces y sombras, una metrópoli capaz de estrujar y fascinar al mismo tiempo. Herida el 11 de septiembre muestra otra cara distinta a lo que Warhol soñó. Ciudad PopAndy Warhol y Nueva York siempre unieron fuerzas, parecía que se alimentaban mutuamente. El artista, tras estudiar en Pittsburg consiguió no sólo abrirse camino en el medio publicitario, sin o revolucionar el arte del siglo XX con sus latas de Campbell´s y sus anuncios de celebridades en serie como los de Marylin Monroe, Liz Taylor o Mick Jagger. En 1952 realizó su primera exhibición en la Hugo Gallery, inspirándose en los escritos de Truman Capote. Siete años después se mudó con su madre a la calle 89 en el Upper East Side. Para ese entonces, ya había muerto el último de los rebeldes: James Dean; se publicó la novela: En el camino de Jack Kerouac y Aullido de Allen Ginsberg; se terminó de construir el museo de Guggenhaim; y, se inauguró el musical de West Side Story. ¿Qué hacía Warhol? Trabajar para Tiffanys & Co., The New Yorker, Harper´s Bazaar, Vogue, NBC y era uno de los ilustradores más renombrados de la época. A principios de los años sesenta, Warhol comenzó a pintar imágenes y las llamó: Pop. Se le recuerda callado y observador, una persona meticulosa que con su mirada impasible entró de lleno en la psicología de su sociedad. La tierra de AndyPara 1962, el artista ideó su serie Race Riot y después pintó las series del asesinato de Kennedy. Abrió su estudio en la calle 87, decorándolo con su obra. Más tarde lo cambió al número 231 de la calle 47 Este, y uno de sus habituales seguidores, Billy Name lo apodó: The Factory. En parte debido a los sistemas mecánicos de producción y en parte porque aquello parecía una fábrica de fiestas e ideas en apariencia descabelladas. La metamorfosis de Warhol resulta espectacular, de artista privado pasa a ser jefe de una fábrica de trabajadores del arte en la que se producían obras como si fueran una cadena de montaje. Él decía que: “La razón por la que pinto de esta manera es que quiero ser una máquina, y siento que siempre he querido serlo”. En 1974, The Factory se traslada al número 860 de la calle Broadway, en Soho. El estudio taller de Warhol se convirtió en el epicentro cultural y social de Manhattan. Las fiestas que se daban ahí eran una suerte de happening continuo. Un séquito de admiradores, artistas y todo tipo de personajes seguían a este misterioso personaje: peluca rubia, chaqueta de cuero negro y su inseparable cámara fotográfica, que jugaba con los elementos de la moda y las celebridades. El festínDurante la década de los setenta, socializaba con Jackie Onassis y Truman Capote: además, asistía a la conocida discoteca Studio 54 en compañía de Liza Minelli, Bianca Jagger, Halston, Yves Saint Laurent y todos los grandes de la moda, de Hollywood y del jet set. Como toda celebridad, cenaba en el Ginger Man, veía como bebían sus amigos en el Ninth Circle (bar de Mickey Ruskin), ejercía sus habilidades fotográficas en Max´s Kansas City (otro antro de Ruskin, en Park Avenue) y compartía algunas drogas en el Café Bizarre (en Greenwich Village), donde descubrió a The Velvet Underground. Pese a su intensa vida social fue un artista muy prolífico. Hoy en día la mayor parte de su obra se encuentra en el Museo Andy Warhol ubicado en Pittsburg, Pennsylvania, la ciudad donde nació en 1926. ¿Qué hacer en Nueva York?Durante los años sesenta, Manhattan sufrió una ola de criminalidad ocasionando que muchas personas de la clase media se mudaran a los suburbios. En los ochenta, atraídos por su vida urbana, Nueva York atrajo otra afluencia de gente. Los acontecimientos de 2001 proyectaron a Manhatan no sólo como un espacio vulnerable dentro de la geografía estadounidense, sino también como el punto de mira occidental en virtual riesgo. Sin embargo, este sitio, protagonista de las historias del Rey del Pop, no se agota ahora ni lo ha hecho antes. Se puede caminar por la Quinta Avenida y dejarse arrebatar por algunas de las mejores tiendas del mundo, recuperar la capacidad de asombro en sus museos y galerías, abandonarse a reflexiones ociosas en Central Park, comprar baratijas en China Town o pasear por el barrio de Chelsea que ha surgido de entre sus viejos edificios como el sitio artístico preferido después de que muchos galeristas abandonaran el Soho debido a las exorbitantes rentas. En suma, Nueva York es una ciudad eléctrica y no se acaba nunca. Para seguir el recorrido Warholiano habrá que caminar por la avenida 57 donde se encontraba le mítico Studio 54, deambular por la 47 evocando a The Factory.
El copyright del artículo Nueva York y Andy Warhol, publicado en Turismo Norteamérica pertenece a Tayde Bautista Lozano. Es necesario el consentimiento expreso de su autor para la publicación o reproducción, parcial o total, a través de medios impresos, online o a través de cualquier otro medio o formato de Nueva York y Andy Warhol.
Artículos Relacionados
Referencias
Más en Viajes y Turismo
|